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Las cuatro estaciones

 

El concierto n.º 2 en sol menor, Op. 8, RV 315, compuesto por Antonio Vivaldi, y publicado el año 1721 acompañado por un poema del que el músico extrajo su inspiración.

Según la traducción de Wikipedia, esta poesía narra una terrible tormenta de verano.

Bajo dura estación por el Sol encendida
Languidece el hombre, languidece el rebaño, y arde el pino;
Suelta el cuco la voz, y cuando la entienden
Cantan la torcaz y el jilguero.
El Céfiro dulce sopla, pero en disputa
Se mueve Bóreas de improviso a su lado;
Y llora el zagal, porque suspendida
Teme a la fiera borrasca, y su destino.

Adagio e piano – Presto e forte
Roba a sus miembros laxos el reposo
El miedo al relámpago, y los fieros truenos
¡y de las moscas, y moscones, el tropel furioso!

Presto
¡Ah, que son sus temores verdaderos!
Truena y fulmina el cielo y granizoso
Trunca las cabezas de las espigas y los granos altera.

 

 

Un día de verano despiértate antes del alba, y vete a ver la salida del Sol del horizonte desde un acantilado de la isla de Menorca.

Cuando sus primeros rayos aparezcan en el horizonte, pon en marcha el reproductor y escucha el Presto.

Verás que el disco solar se levanta lentamente del horizonte, en forma de una gigantesca bola de fuego anaranjada que se abre paso entre la suave bruma natural.

Comprenderás porque los antiguos adoraron el Sol, o creyeron que una deidad cabalgaba aquel carro de fuego.

Mira y escucha durante los poco más de dos minutos que dura la interpretación de la pieza.

Dos minutos bastan para que quedes hipnotizado por el espectáculo, que en el resto de tu vida nunca olvidarás.

Y si no tienes la suerte de costearte el viaje a Menorca, acude a una de las playas de Barcelona cuando la ciudad todavía está dormida, y verás cómo la diosa Aurora anuncia la pronta llegada del Sol.

Mientras, las olas lamerán dulcemente la arena de la playa, y el cielo del horizonte se irá tiñendo de los más bellos colores.

Cuando aparezca el primer rayo del Sol, ya sabes, conecta la melodía y déjate hipnotizar para siempre por el sorprendente espectáculo.